Desde el inicio de su vida en sociedad el hombre ha
ejercido el comercio y éste a su vez ha servido como factor civilizador,
ayudando a acortar la distancia entre
continentes. A través del estudio de la historia de las grandes civilizaciones,
se ha aprendido en cómo éstas han usado
a la industria y al comercio como base fundamental para sustentar su poder e
influencia política, económica, cultural y militar con sus países vecinos.
Entre los antiguos ejemplos tenemos: la ciudad de Estado Atenas en Grecia, el
Imperio Romano. Otros ejemplos más modernos pueden ser: ser los EEUU y los países que conforman la Unión Europea.
Son países que lograron su desarrollo por medio del incentivo y facilidades a emprendedores, comercios e
industrias, todo esto enmarcado en el libre Mercado y un estricto Estado de
Derecho.
Es por eso que si los venezolanos deseamos tener una
sociedad prospera, libre y democrática, es de vital importancia el desarrollo
de grandes sectores comerciales, industriales, turísticos. Pero sobre todas las
cosas, apoyar e incentivar a los emprendedores; a la creación de nuevas micro
empresas que sean capaces de absorber, la gran cantidad de empleo informal
existente en el país. Todo esto pasa por dejar funcionar al libre comercio y
plantearse como objetivo, ser una economía exportadora de bienes de capital.
Para alcanzar esto es de vital importancia generar una estabilidad macroeconómica,
microeconómica que no ha conocido el país en varias décadas, así como tener una
estabilidad monetaria que le permita al ciudadano tener un ingreso digno y
estable.
El reto del ciudadano emprendedor en el presente es
exigir a la clase política actual reformas políticas, económicas y sociales que
incentiven la reinserción de Venezuela en el mercado global, permitiendo a la
ciudadanía ser participe activo en el desarrollo político, económico y social
del país.
Luis Guillermo González Mendoza
Economista